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Virrey es el que hace las veces del rey. En los siglos XVI y XVII los reyes de la Casa de Austria poseyeron un conjunto de Estados cuya característica común era que el rey debía gobernarlos como si sólo fuera soberano de cada uno de ellos. Por tal motivo, en sus títulos, disposiciones y manifestaciones públicas los Austrias no se presentaban como reyes de España sino como reyes de Castilla, Aragón, Nápoles, Sicilia, Valencia y un largo etcétera. No se trataba de un simple formalismo simbólico; era una realidad que hizo que a lo largo de los siglos XVI y XVII los soberanos hubieran de desdoblar y multiplicar la persona real tantas veces como fuera necesario. En este magnífico estudio se aborda esta peculiar forma de gobierno. Mediante un desarrollo cronológico se sigue la evolución de un sistema creado bajo el reinado de Carlos I y adaptado al gobierno de América al trasformar las colonias en reinos de Indias. Desde ese momento, la Monarquía Hispánica viviría bajo una doble tensión o contradicción, marcada por la aspiración a la unidad y la centralidad al tiempo que su legitimidad descansaba sobre su carácter compuesto y desconcentrado. Una contradicción que sólo pudo resolverse con la creación del Estado nacional en el siglo XIX y con la desaparición del virreinato.
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